Subjetividad de tiempos

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Mientras la vida transcurre, el camino se torna cambiante. Son esos cambios los que hacen de nosotros lo que somos en cada etapa.

Yo hoy pienso, que el poder de la mente reside en el conocimiento. Si una persona se centra en todo aquello que despierta su pasión interior gana pasos hacia sí misma.

La vida no está hecha para que sea un tránsito vacío y sin sentido. Al menos para quién tiene hambre de ella. Aunque todos tenemos nuestros gustos para cada plato, y es de respetar.

No se puede cambiar todo aquello que puede atentar a nuestra forma de concebir la existencia, pero si elegir que va en sintonía con nosotros mismos, y hacer a un lado todo aquello que nos robe libertad de ser.

No hay nada más valioso que reconocerse y respetarse. Si nos pasamos la vida perdidos en otras aguas, podemos perder el sentido de nuestro valor.

Fortalecer las dotes personales es una forma de ir construyendo la fuerza que se necesita para encarar la vida.

Al final lo más importante es percibirse dentro para sentir afuera con la misma intensidad.

El equilibrio se construye dentro de un incesante de inestabilidades. La experiencia es la mejor forma de aprender.

Perderse es una forma de buscar el camino que nos dirija a nuestra ruta. Y aunque el mundo está lleno de “deberías”, lo mejor es adentrarse a buscar lo que nos aporta felicidad, y eso, solo lo descubre una persona en su propio camino. Ahí reside la energía  ante cualquier adversidad o circunstancia.

Un ejemplo de coraje: Frida Khalo – se agarró tan fuerte a sus pasiones, que hizo un lienzo de su vida, y a la vez fue el lienzo quién la dotó de fuerza.

Otro, Viktor Frankl – que recluso en los campos de concentración, focalizó su atención a su vida y la de los presos que le acompañaban, descubrió que aquellos que tenían algo por lo que luchar, una esperanza, eran más proclives a la supervivencia que les acontecía en ese momento.

En el día a día, se ve a la gente en nuestras vidas desenvolverse ante una serie de circunstancias, comunes para todo ser humano, y diferentes para cada cuál, y se puede percibir quién sabe sacar jugo y seguir adelante.

Yo admiro profundamente a la gente que teje su camino, y cose sus rotos, para hacer una hermosa tela.

Escribo esto, desde mi pensamiento, desde lo que me mueve. No hay una receta en esta escritura, solo una forma de ver la vida. La que me impulsa y me hace ir descubriendo el camino.

Solo se que no se nada (Sócrates)

 

 

 

El valor de los momentos

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Pasamos la vida queriendo capturar los instantes, olvidando que la vida es un regalo que hay que aprovechar.
Que la compañía, la buena, es digna de ser respetada con la presencia.
Que una conversación no se repite dos veces, y un momento bonito pasa tan rápido que no nos damos cuenta.
La vida está en sí misma contenida. Una cámara captura momentos concretos que queremos que pasen al recuerdo. Pero buscar desesperadamente mostrar todo lo que hacemos nos hace esclavos de nuestras propias necesidades, olvidando, que un día cualquiera moriremos, y sólo nos quedará todo lo vivido.

Retratos

Todo lo que existe se interpreta a través de los sentidos, los ojos filtran la información visual hasta llegar al cerebro, para procesar y dar una respuesta.

La realidad es una mezcla de subjetividades que se cruzan generando reacciones.

Todo lo que es, existe, más todo lo que pasa, es. Pues el tacto nos conecta a la materia presente.

Los oídos funcionan como puente de entendimiento, para conectar con los otros, para conocer su realidad. Pero una vez asimilado el mensaje, la mente, lo compara con todo lo registrado, y crea su reinterpretación.

Las palabras compartidas, son una manera de exponer toda la información que surge de lo propio.

Toda manifestación generada, es parte del sujeto.

La experiencia exterior tiene el propósito de ir formando la realidad interior. Por eso todo lo que cambia fuera, va en sintonía con la regeneración de las ideas de cada individuo.

Los errores son frecuentes, pues, aunque los sentidos son la prueba de que hay realidad, todo se basa en lo profundo.

La complejidad, hace de este mundo, una red de materialidad, en la que cada cual conoce su propia verdad.

Puede que todo sea un desorden que tiene armonía. El caso es que tanto el mundo externo, como el propio, es algo difícil de entender.

No puede existir una verdad absoluta alcanzable, en un circuito de esencias individuales.  Quizá de un cúmulo de errores y aciertos, consigamos generar un sistema común. La prueba de que todo fuera existe, paralelamente a nuestra realidad.

Erika Asensio