Retratos

Todo lo que existe se interpreta a través de los sentidos, los ojos filtran la información visual hasta llegar al cerebro, para procesar y dar una respuesta.

La realidad es una mezcla de subjetividades que se cruzan generando reacciones.

Todo lo que es, existe, más todo lo que pasa, es. Pues el tacto nos conecta a la materia presente.

Los oídos funcionan como puente de entendimiento, para conectar con los otros, para conocer su realidad. Pero una vez asimilado el mensaje, la mente, lo compara con todo lo registrado, y crea su reinterpretación.

Las palabras compartidas, son una manera de exponer toda la información que surge de lo propio.

Toda manifestación generada, es parte del sujeto.

La experiencia exterior tiene el propósito de ir formando la realidad interior. Por eso todo lo que cambia fuera, va en sintonía con la regeneración de las ideas de cada individuo.

Los errores son frecuentes, pues, aunque los sentidos son la prueba de que hay realidad, todo se basa en lo profundo.

La complejidad, hace de este mundo, una red de materialidad, en la que cada cual conoce su propia verdad.

Puede que todo sea un desorden que tiene armonía. El caso es que tanto el mundo externo, como el propio, es algo difícil de entender.

No puede existir una verdad absoluta alcanzable, en un circuito de esencias individuales.  Quizá de un cúmulo de errores y aciertos, consigamos generar un sistema común. La prueba de que todo fuera existe, paralelamente a nuestra realidad.

Erika Asensio

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